Tuesday, April 03, 2007

Una triste

Pasan los días, ocurren cosas, me distraigo, me pongo de los nervios, me tranquilizo, a veces ya bromeo y canto en el coche, y me fijo en los veinteañeros, que siempre me han gustado.

Pero no le olvido.

Ya sé que intentáis ayudar y animar, y a veces lo conseguís, de verdad, pero dentro de mí nada cambia: sigo llorando por un gilipollas, ya no sé si mentiroso, cobarde o las dos cosas, que se casó con otra hace ya no sé cuántos años. Es penoso, lo sé. Meteos conmigo si queríes, me da igual (y me imagino quién lo hará).

Puedo vacilar con mi veinteañero majete o mi "ciberamante" pero para qué nos vamos a engañar, no sirvo para hacerlo con una persona a la que no quiero. El putiferio de la sección de "contactos" no me va. Me encantaría ser el tipo de mujer que podría pasarlo bien con un desconocido y luego adiós muy buenas, pero en el fondo no puedo. No sé jugar a eso.

Reconozco que sigo sin asimilar la historia. No sé hacerlo. Hay situaciones en las que la racionalidad no sirve.

Me pongo a pensar en el futuro, me veo sola y me da miedo.

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